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UN AMOR INESPERADO

UN AMOR INESPERADO

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Mili

Por @Mili

📚 Todo público
🌎 Español
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Drama
Romántico
Fanficción

Trabajo en una cafetería, estudio entre turno y turno, y me las arreglo para construir mi vida acá, lejos de casa. Mi rutina era simple... hasta que un día cualquiera entró él. Un ídol de k-pop, alguien que vive bajo cámaras y aplausos. Y sin embargo, se fijo en mí, en la chica común, con acento raro. Ahora me pregunto: ¿Puede el amor ser mas fuertes que los millones de fan? ¿Puede algo real sobrevivir en un mundo que no deja nada en secreto?


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Me llamo Rosario, tengo 25 años, y hace 2 años que cambié las facturas de Buenos Aires por los croissants de Dalbit Café en hongdae. Vine a corea por trabajo y estudios. No vine a conocer a nadie.

Pero él entró a las 7:42 AM de un martes, con gorra, barbijo y el cansancio de alguien que no durmió.

--Americano Iced, juseyo --pidió.

Lo atendí como a cualquier otro. Hasta que se bajó el barbijo para tomar el primer sorbo. Y mi cerebro hizo cortocircuito.

Él no me reconoció a mí. Pero yo tenía todos sus álbumes, sabía que odia el café muy amargo, que se toca el lóbulo de la oreja cuando está nervioso... y que ese lunar, el que está justo debajo de su labio inferior, estaba ahí, a 30 cm de mi cara.

Jungkook.

El nombre me retumbó en el pecho como un trueno en silencio .

Desde ese día volvió. Casi siempre a la misma hora, pedía lo mismo, a veces se quedaba una hora con la notebook, a veces solo cinco minutos. Nunca decía mucho, pero me miraba, no como los idols miran a las fans en los fansigns, me miraba como si yo fuera una persona real.

Al tercer martes, dejó una servilleta.

"Tu latte Art es mejor que el de mi hyung. --JK"

Me temblaron las manos todo el turno.

Al mes, me preguntó mi nombre.

--Rosario --le dije, y se me trabó la lengua.

--Rosario --repitió él, probando la palabra --.Es lindo.

Y ahí empezó mi problema. Porque Jungkook, el Golden maknae, el que llena estadios, me miraba como si yo fuera la única persona en Seúl.

Y yo me moría de ganas de delvolverle la mirada. Pero cada que habría Instagram veía los comentarios :

"Si alguna chica toca a JK la matamos"

"Las sasaengs ya saben dónde vive"

"Ninguna es suficiente para él"

Yo solo quería hacer café. No quería ser el titular de Dispatch. No quería que 40 millones de Fans supieran mi nombre, mi dirección y el colegio al que fui.

Así que cuando hoy, después dos meses, dejó otra servilleta que decía: "¿Puedo invitarte un café alguna vez? Fuera de acá. -JK"

Yo agarré mi fibrón, respire hondo, y escribí abajo: "No, perdón."

Le di el vaso. Él leyó la servilleta. Me miró. Y por primera vez, Jungkook parecía...herido.

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