Por @K3NJ1_xd
“Un universitario comienza a soñar con un joven de la antigua Corea. Lo que al principio parecen simples sueños termina convirtiéndose en recuerdos de una vida que quizá ambos ya vivieron… y de un amor que el tiempo nunca pudo borrar.”
Lecturas
40
Capítulos
4
Me gusta
68
“Hay encuentros que parecen simples coincidencias… pero ¿y si en realidad fueran recuerdos de otra vida?”
________________________________________
La reencarnación es algo que muchas personas consideran una fantasía absurda. Una explicación ridícula para sucesos imposibles de comprender.
Para mí… fue un recuerdo.
Mi nombre es Jeon Jungkook, y esta es la historia que jamás fue contada sobre Kim Taehyung, el rey más joven —y más temido— de la antigua Corea.
Aunque, para mí…
él nunca fue un tirano.
Fue el hombre que robó mi corazón.
________________________________________
Aquél otoño en Seúl parecía igual a cualquier otro.
Las calles estaban cubiertas de hojas rojizas y el aire frío comenzaba a instalarse lentamente en la ciudad. Vivía cómodamente en una enorme casa junto a mi padre, dueño de uno de los museos más importantes del país.
Sin embargo, jamás compartí su pasión por las antigüedades.
A mí me gustaban los libros.
La literatura.
Las historias imposibles.
Soñaba con convertirme en escritor algún día, crear mundos fantásticos y personajes inolvidables… no administrar un museo lleno de objetos viejos y silenciosos.
Mi padre, por otro lado, vivía completamente obsesionado con su trabajo.
Siempre estaba ocupado.
Siempre tenía reuniones.
Siempre hablaba de negocios.
Las únicas veces que realmente convivíamos eran durante la cena, donde él aprovechaba para contarme durante horas sobre nuevas adquisiciones para el museo o piezas históricas absurdamente costosas.
—¿No tienes algo más interesante de qué hablar además de una estúpida pieza de cerámica? —murmuré mientras jugaba con la comida en mi plato—. Hay demasiados jarrones en la sección griega, papá. Necesitas algo que realmente represente al país.
Mi padre levantó la vista de inmediato.
—Cuida tus palabras, Jungkook. Esa pieza costó demasiado dinero como para no exhibirla.
Hizo una pequeña pausa antes de corregirse.
—Quiero decir… para el museo.
Rodé los ojos con fastidio.
—Claro.
Empujé el plato hacia adelante y me levanté de la mesa.
—Ya no tengo hambre.
—Jungkook…
Pero ignoré su voz y subí las escaleras hacia mi habitación.
Ya no soportaba aquellas conversaciones.
Mamá sí las amaba.
Ella podía pasar horas enteras hablando sobre historia y arte junto a él. Recuerdo verla sonriendo entre libros antiguos mientras yo jugaba por los pasillos del museo cuando era niño.
Pero ella ya no estaba aquí.
Y odiaba hablar del tema.
Suspiré pesadamente mientras me dejaba caer sobre la cama y colocaba los audífonos sobre mis oídos.
A veces todavía podía recordar aquellos días con ella.
Caminando juntos por el parque.
Tomando mi mano.
Sonriéndome como si el mundo jamás pudiera romperse.
Cerré los ojos con fuerza.
No quería pensar en eso.
Tenía cosas más importantes de las cuales preocuparme.
Como el maldito trabajo de historia que debía entregar al día siguiente.
Tomé el libro con desgana y leí el título.
—¿La dinastía Joseon? —bufé dramáticamente—. ¿En serio no había algo más aburrido?
Comencé a pasar páginas sin demasiado interés.
Reyes.
Guerras.
Política.
Traiciones.
Demasiado texto y demasiado poco interesante.
—¿Dónde está lo fantástico? ¿Lo imposible? —me quejé mientras dejaba caer el libro sobre el escritorio—. La historia real jamás será interesante.
Miré la hora y suspiré.
—Lo haré mañana…
Y, sin culpa alguna, me lancé sobre la cama.
________________________________________
A la mañana siguiente estaba luchando por mantener los ojos abiertos durante la clase de historia.
El profesor caminaba lentamente frente al pizarrón mientras hablaba sobre la dinastía Joseon con una emoción que yo definitivamente no compartía.
Hasta que escuché algo que terminó de arruinar mi día.
—Espero que estén avanzando con sus trabajos —dijo el profesor mientras acomodaba sus lentes—. Recuerden que, como no habrá examen final, este proyecto representará el setenta y cinco por ciento de su calificación.
Abrí los ojos de golpe.
¿Qué?
—Especialmente usted, señor Jeon —añadió mirándome directamente—. Tengo grandes expectativas sobre su trabajo. Sé que le gusta escribir.
La campana sonó justo después.
Perfecto.
Forcé una sonrisa mientras guardaba mis cosas.
“Maldito viejo…”
Era lo único que podía pensar.
________________________________________
Cuando llegué a casa aquella tarde, estaba frustrado.
Arrojé la mochila sobre el sofá y me dejé caer pesadamente, bufando de molestia.
Y todo empeoró cuando vi a mi padre sonriendo como un niño emocionado.
—¡Hijo! ¡No adivinas qué nueva sección inauguraremos mañana! —exclamó entusiasmado.
—Papá, ahora mismo tengo ganas de asesinar a alguien. No es el momento.
—Vamos, no seas dramático —rió antes de sacar una bolsa detrás de su espalda—. Compré tteokbokki de la señora Jung para celebrar.
Lo miré en silencio.
—…Está bien —cedí finalmente—. Pero solo lo hago por la comida.
Mi padre sonrió victorioso mientras tomábamos asiento.
—Resulta que un museo de Daegu cerró debido a problemas financieros —explicó mientras comenzaba a comer—. Y tenían una enorme colección de reliquias pertenecientes a la era Joseon. Nuestro museo compró toda la colección.
Parpadeé sorprendido.
—¿Toda?
—Toda —repitió orgulloso—. Joyas, pergaminos, ropa tradicional, armas, retratos… incluso objetos pertenecientes a la realeza.
Eso llamó mi atención de inmediato.
Objetos históricos reales significaban información útil para mi trabajo.
Tal vez no sería tan horrible después de todo.
—La inauguración es mañana —continuó—. Y quiero que estés conmigo.
Desvié la mirada.
—Papá…
—Desde la muerte de tu madre apenas convivimos, Jungkook —dijo en voz más baja—. Me gustaría que estuvieras ahí… aunque sea una vez.
Mi pecho se tensó ligeramente.
Suspiré derrotado.
—De acuerdo.
________________________________________
A la noche siguiente me encontraba junto a mi padre dentro del museo, vestido con ropa formal mientras decenas de periodistas tomaban fotografías.
Las cámaras destellaban por todas partes.
—¡Es un honor presentar oficialmente nuestra nueva colección de la era Joseon! —anunció mi padre con entusiasmo.
Las enormes cortinas rojas se abrieron lentamente.
Y entonces apareció.
Un largo pasillo iluminado con antiguas reliquias.
Hanboks bordados.
Joyas reales.
Pergaminos escritos en Hanja.
Retratos de antiguos reyes.
Espadas.
Coronas.
Por primera vez en mucho tiempo… realmente estaba impresionado.
Tal vez mi padre sí había trabajado duro en esto.
Lo observé sonreír frente a las cámaras y, por un momento, pensé que mamá habría amado verlo así de feliz.
________________________________________
Horas después, cuando el museo finalmente cerró, rogué para poder quedarme un poco más.
Necesitaba terminar aquel trabajo de historia.
Los enormes pasillos estaban completamente vacíos y silenciosos.
Solo se escuchaban mis pasos resonando entre las paredes.
Comencé a recorrer la nueva sección mientras observaba las pantallas informativas.
Cada rey parecía más aburrido que el anterior.
Historias demasiado largas. Demasiados nombres. Demasiada política.
—Dios… ninguno es interesante —murmuré cansado.
Hasta que lo vi.
Al final del pasillo. Apartado del resto de exhibiciones. Un retrato rodeado por una tenue luz dorada.
Fruncí ligeramente el ceño mientras me acercaba.
“Rey Kim Taehyung, el Innombrable.”
Leí la descripción lentamente.
—Gobernó desde 1412 hasta 1436… —murmuré sorprendido—. ¿Tan poco tiempo?
Mis ojos descendieron hasta la última línea.
Y sentí un escalofrío recorrerme el cuerpo.
“Causa de muerte: asesinado por su prometida durante la noche de bodas.”
—¿Qué demonios…?
Por primera vez en toda la noche, algo había captado completamente mi atención.