Por @zeromile
La noche era fría, pero la luna y las estrellas brillaban aún más de lo habitual. Cómo si el cielo se encontrara solo para ellos. —Prometeme que vas a encontrarme otra vez —susurró la voz temblorosa del muchacho. —Aunque el mundo se termine–Expresó el otro chico entrelazando sus manos. El viento nocturno sacudió las cortinas blancas detrás de ellos mientras el silencio llenaba lentamente la habitación. Entonces, una mano tibia se apoyó sobre su mejilla. —No conozco tu corazón —murmuró con tristeza—. Quizás sea porque las nubes lo cubren. Y por alguna razón, aquellas palabras dolieron más que una despedida.
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Desde siempre han existido leyendas sobre almas gemelas, muchas de ellas, eran consideradas ciertas a pesar de no tener ninguna fuente cientifica que lo comprobara. Esas clases de historias hacían creer a la gente que el amor iba más allá de la atracción entre dos personas; que la conexión entre dos almas gemelas era él máximo nivel de amor que se podía experimentar. Encontrarse con: "tu otra mitad" para muchos era imposible, incluso, muchos se van de esta tierra sin cruzarce ni una sola vez. Pero así era el destino.
Las miles de leyendas que existían en el mundo eran casi soñadas porqué
¿A quién no le gustaría estar conectado a alguien a través de un hilo rojo invisible? ¿Acaso no era romántico tener lunares en el mismo lugar que tu alma gemela besó en tu cuerpo incontablemente?
Sin embargo, las personas racionables, cuestionan todos los días aquellas historias.
El ser humano siempre encuentra mecanismos de defensa ante estas situaciones y se puede comprobar citando a las religiones; instituciones que te hacen separar el bien del mal; lo que debes hacer cómo lo que no.
Como la religión, existe muchísimas creencias, como el horóscopo, una de las pocas que no hizo daño a ningún individuo desde que se creó ¿Qué es lo peor que te podés encontrar? ¿Que tu signo no sea compatible con la persona que te gusta?
Las personas tenían el gran problema de reducir el amor en una relacion sexo-afectiva entre dos personas. Olvidándose por completo que incluso el amor es aquel sentimiento que se tiene al probar tu comida favorita, escuchar por primera vez un album de música, ver a tus mascotas correr en el parque, son aquellos sentimientos de confianza y confort que uno tiene al compartir momentos con tu mejor amigo y saber que éste nunca te dejará solo.
Lo mismo sucedía al querer explicar la unión de dos almas que se complementan entre sí. Una union que va mas allá de lo trivial y fugaces que son los cuerpos de las personas. Dos almas que prometen buscarse a través de los años, y en el caso de nunca encontrarse, pactar el encuentro en la próxima vida.
Jungkook, un estudiante de primer año de la carrera biología, era el típico chico que cuestionaba todas esas cosas, para él todas esas creencias le parecían ridículas –un tanto hipócrita para alguien que en su historial en el navegador podrías encontrar "¿Virgo es compatible con tauro?"–, él sentía que todas esas tonterías eran para vender más y más cosas relacionadas a la palabra que él tanto evitaba escuchar: el amor.
Para un chico de 22 años que nunca había tenido siquiera una novia era imposible creer en almas gemelas. A penas había tenido dos citas a largo de su vida que lamentablemente terminaron por romper el corazón de nuestro protagonista. El pelinegro estaba seguro que el amor eran reacciones químicas de nuestros cerebros, y que era meras alteraciones biológicas, quizás era lo único que respondían a lo que él creía no conocer.
–Jungkook, mira, este mes en mi horóscopo dice que voy a tener nuevas oportunidades– dijo Jimin con un tono entusiasta.
–Jimin, todas las predicciones son muy generales, son enunciados pocos claros y ambiguos, todo para que lo intérpretes en cualquier cosa que te pase.
–Sos un aburrido. Veamos que dice el tuyo, –Dijo Jimin mientras buscaba entre las páginas de la revista semanal el signo de su compañero. – a ver si es tan ambiguo como parece ¡Lo encontré! ‘Conoceras a tu alma gemela' –Jimin levantó las cejas y sonrió pícaro mientras molestaba a Jungkook con el codo.
Si bien Jungkook detestaba estás cosas, algo en sí lo hizo emocionar ¿Será alta, baja, tierna, o de carácter fuerte? Moría por saber cómo era su alma gemela, le daba mucha curiosidad pensar si aquella tontería del horóscopo decía la verdad o no.
Jungkook rodó los ojos intentando aparentar indiferencia, aunque la curiosidad comenzaba a picarle en el pecho de una manera incómoda.
—Que tonteria —murmuró, volviendo la vista a sus apuntes.
Jimin soltó una carcajada. —Claro, porque buscar compatibilidad entre signos a las tres de la mañana no es estúpido.
El pelinegro abrió la boca para defenderse, pero terminó soltando un suspiro derrotado. Odiaba que Jimin tuviera razón y es que desde que empezaron la facultad habían sido inseparables, se aseguraban de quedar en las mismas clases, compartían almuerzo, eran casi, como hermanos. Pero claro, unidos por lo que más les gustaba: las ciencias biológicas.
Aún así Jungkook se la daba de gran odiador de lo 'no logico' pero no podía evitarlo, era humano.
Jungkook volvió a bajar la mirada hacia el libro de biología abierto frente a él, aunque ya llevaba varios minutos leyendo la misma línea sin comprender absolutamente nada.
“Conocerás a tu alma gemela”.
Qué ridiculez, como si esas cosas pasarán en la vida real.
Eran al rededor de las 2 A.M, Jungkook no podía dejar de dar vueltas en su cama, tenía examen de Química Orgánica y no entendía porque no le salían las respuestas tan rápido como de costumbre.
Se levantó y puso en su computadora un podcast de historia, sinceramente no era lo que más le gustaba porque el amaba las ciencias exactas, pero con más razón aquel tema en particular lo ayudaría a dormirse más rápido.
Jungkook sentía un calor poco común en las palmas de sus manos, pues no estaba solo, alguien sostenía su mano. Sin embargo, notó que aquel ambiente era un pasillo frío y oscuro, iluminado tan solo por velas.
Pudo percibir que aquel pasillo estaba construido por grandes bloques, todo era gris, si bien nunca había estado en algo parecido, pudo notar que estaba en un castillo.
Pero no tenía miedo, se sentía de alguna manera protegido mientras sostenían su mano. Aquella persona lo estaba llevando a lo que pareciera ser una habitación.
Al llegar, apenas abrio la puerta vio la luz de la luna que se asomaba por un gran ventanal y brillaba más de lo normal, quizás era el cansancio que sentía, pero realmente sentía un aura diferente. Como si la luna que se encontraba en frente de la ventana basaba su existencia solo para brillar ante la pareja. Era una hermosa noche.
Hipnotizado ante el brillo natural que daba un astro tan hermoso como la luna, se olvidó que no estaba solo. Fue allí cuando se tomó tiempo de mirar a la persona que tenía en frente y de espalda, quien lo guío hasta allí. Tocó su hombro y finalmente sus rostros quedaron frente a frente, el pelinegro se quedó sin aire, hipnotizado por la belleza de aquella persona. Era alto, moreno y pudo notar que tenía un pequeño lunar que resaltaba en su nariz.
Dicen que una mirada dice más que mil palabras y era lo que sentía en ese momento.
Jungkook, se encontró con unos ojos increíblemente oscuros, pero brillantes. Había algo en ellos que lo hizo sentir vulnerable de inmediato, como si de tan solo verlo pudiera conocer todos sus pensamientos. Ya no se sentía humano, era más bien una estrella fugaz que estallaría en cualquier lugar ante tanta emoción. Su respiración se detuvo, y sintió como si al rededor no existiera nadie más que ellos dos.
"No conozco tu corazón. Quizás sea porque las nubes lo cubren".
Jungkook abrió los ojos abruptamente, incorporándose agitado sobre la cama.